Clubes de la región debaten sobre protocolos contra la violencia de género

La denuncia realizada el pasado 28 de abril por la ex pareja de Sebastián Villa, jugador de Boca, reabrió el debate sobre la importancia de que los clubes cuenten con Protocolos de acción ante casos de violencia de género. Viento Sur dialogó con referentas de los clubes Lanús, Talleres de Escalada, Los Andes, Banfield y Temperley sobre las acciones que llevan adelante desde esas instituciones.
El 22 de enero se dio un paso importante en el fútbol argentino, Vélez firmó contrato con un jugador al que le impuso una cláusula por comportamiento. De esta manera, si el futbolista volvía a incurrir en un hecho de violencia de género, la institución podría rescindir automáticamente su vínculo con él. La posibilidad surgió luego de que la comisión directiva del club consultara al área de género y, más allá de que se opusieron a la contratación, lograron llevar adelante este hecho inédito.
En los clubes de zona sur se dieron a conocer mediáticamente algunos casos de violencia que fueron llevados a la Justicia y otros a través de las redes sociales. Sin embargo, esto no generó que las instituciones contaran con un Protocolo de Acción.
Andrea Vallejos, coordinadora del Programa por la Igualdad de Género en la Universidad Nacional de Lanús, advierte “que una institución cuente con un protocolo involucra que parte de la comunidad que la conforma ha comenzado a cuestionar situaciones que históricamente han sido invisibilizadas o naturalizadas como parte de los vínculos que se entablan. Contar con un protocolo implica, entonces, en primer lugar nombrar y hacer evidentes dichas violencias para desnaturalizarlas y luego tomar la decisión de intervenir en esas situaciones”.
En el mundo del deporte, no son muchas las instituciones que cuentan con uno, pero sí son sus socias e hinchas las que reclaman por ello, debido a que lo consideran muy importante. “Los clubes son parte de nuestra vida diaria, son un reflejo de la sociedad, por eso deben contar con un protocolo ya que muchas veces las personas agredidas y sus agresores transitan el club. Durante años, décadas, hemos naturalizado situaciones de violencia en los clubes, en las tribunas, en las canchas, que hoy por suerte las podemos visibilizar, por eso es tan importante que haya protocolos en los clubes, pero la decisión debe venir desde la entidad mayor que los nuclea, que en este caso es AFA, mientras la AFA no los obligue no tenemos muchas esperanzas de que naturalmente los incorporen en sus estatutos”, afirma Florencia Duarte, integrante de la Coordinadora de Hinchas y de la Agrupación Tradicionalista de Banfield.
Desde la Subcomisión de Derechos Humanos y género de Los Andes, Ailin Osores, aporta que “es necesario que las instituciones deportivas puedan problematizar, prevenir, sensibilizar y erradicar estas prácticas violentas”, y agrega que “los clubes son espacios sociales donde convivimos e interactuamos un centenar de personas entre socios y socias, deportistas, trabajadores y dirigentes y por eso repensar y construir nuevas maneras de conductas y socialización en base al respeto y la igualdad es una tarea impostergable tanto como integrantes de una institución que busca ampliar sus horizontes democratizantes como actores y actoras que trabajamos por una sociedad con más derechos e inclusión”.
Dana Hernández, forma parte del Área de Género de Temperley, y coincide en la importancia de los protocolos ya que “le permite a los clubes saber cómo manejarse, con qué herramientas intervenir y qué pasos llevar a cabo en caso de que se desarrolle una situación de esas características. Además, evita cometer errores y es un instrumento sumamente valioso para identificar situaciones, impartir una decisión en caso de que sea necesario y cuidar de las socias en este tipo de instituciones”.
En Talleres de Remedios de Escalada “fuimos testigo de, al menos, dos situaciones de violencia con deportistas y familiares. Nosotras nos capacitamos con el equipo de la Subsecretaría de Género y Diversidad Sexual y tenemos contacto permanente en donde nos dicen los pasos a seguir cuando se presenta una situación. Pero los directivos del Club no tienen ningún conocimiento sobre estos temas”, ratifican desde la Dirección de Género, una Subcomisión integrada por Claudia Rodríguez, Florencia Castillo, Silvina Roa, Florencia Martínez y Lucía Bottesi.
En el caso de Granates Unidas, agrupación que trabaja dentro de la Subcomisión de DDHH del Club Lanús, advierten que “es muy importante contar con un protocolo de Género, ya que esta herramienta permitirá garantizar un ambiente libre de violencias, maltratos y discriminación por razones de género y diversidad sexual. Promover y fortalecer dentro de la Institución, ámbitos de confianza y protección integral para que las personas afectadas puedan exponer su situación con la finalidad de hacerla cesar de inmediato y establecer, en caso pertinente, las responsabilidades y sanciones correspondientes”.
En ninguna de las cinco instituciones existe un protocolo para actuar en caso de que ocurran hechos de violencia de género. En Banfield, Florencia cuenta que convocaron a la presidenta Lucía Barbuto para crearlo y no recibieron respuesta; Silvina Roa advierte que es una de las propuestas que tienen con la agrupación pero al perder las últimas elecciones se quedaron sin Claudia Rodríguez dentro de la comisión directiva. En Los Andes, Ailin confirma que están trabajando en la elaboración del Protocolo y que “lograron construir un diálogo respetuoso y de compromiso simétrico con un sector importante de la Comisión Directiva encabezada por el presidente Víctor Grosi”. 
Por su parte, Temperley está trabajando en la creación del protocolo y cuenta con un Área de Género aprobada por Comisión Directiva por unanimidad el 30 de noviembre de 2018 y oficializada el 28 de marzo de 2019. “Si bien comenzó bajo el rótulo Departamento de la Mujer, a medida que fue creciendo y evolucionando, modificamos su nombre para ser mas abarcativas y plurales y contemplar también a las disidencias”. Dana Hernández agrega que “contar con el reconocimiento de Comisión Directiva permite que el espacio sea un departamento reconocido oficialmente y no una subcomisión que trabaja por fuera. Esto es muy importante porque significa que desde adentro hay apoyo e intenciones de continuar trabajando de manera mancomunada. Estamos aún en un estado de consolidación y visibilización por lo cual si bien tenemos un espacio, estamos trabajando para que las futuras listas puedan tener mayor presencia de mujeres”.
En Lanús tampoco cuentan con un Protocolo pero están trabajando en conjunto con el área de legales y la subcomisión de DDHH, y cuentan con el asesoramiento de Fundación Propuesta, un espacio que se encarga del acompañamiento de mujeres que sufrieron violencia de género. Desde Granates Unidas agregan que “la relación con el club es muy fluida ya que cuentan con dos compañeras que integran la Comisión Directiva del Club, y consideran que es un lugar de privilegio ya que sus pedidos o reclamos son planteados sin ningún tipo de intermediario sino que tienen nuestra propia voz”.
Vélez, Ferro, San Lorenzo y Rosario Central son de los pocos clubes que cuentan con un Protocolo de Acción ante hechos de violencia de género, y parece que todavía falta para que las socias e hinchas tengan verdadera voz y voto dentro de los clubes. Como indica Dana “La realidad es que en mayor o menor número, esto depende de cada institución, mujeres y disidencias somos parte activa de la vida deportiva, institucional y cultural de nuestros clubes y como tal, necesitamos un espacio plural, diverso y horizontal que nos contemple y nos anide para sentirnos parte, ser cada vez más y seguir fomentando el crecimiento de los clubes de los que somos hinchas y socias”. Y agrega Ailin que “en Los Andes no pudieron y no quisieron quedarnos al margen de este fenómeno que recorre la sociedad, no están aisladas, no están divididas ni enfrentadas, comprenden las realidades hostiles de las cuales son víctimas y son sororas entre todes para llevar el mandato de la igualdad hacia todos los sectores de la comunidad”.
Para concluir, Florencia aclara que “desde su espacio reclaman la reglamentación e implementación de la Ley del Deporte, donde exige un porcentaje de cupo femenino en las comisiones directivas, el acceso pleno a todos los deportes, la creación e implementación de protocolos contra la violencia de género, la implementación de ley Micaela en los clubes, fútbol femenino profesional”.
Y en este sentido se suma Andrea Vallejos: “Que exista la posibilidad de que la Ley Micaela sea implementada en los clubes resulta una propuesta muy interesante ya que es preciso seguir visibilizando los estereotipos de género, las desigualdades y las formas de violencias que se producen en todos los ámbitos, incluidos los ámbitos deportivos”.
Los pasos empezaron a darse y en mayor o menor medida,  el mirar para el costado en cuanto a la violencia de género sólo demuestra la complicidad. La lucha de las socias e hinchas llegó para quedarse y la creación de los protocolos tan solo será el primer escalón para la igualdad dentro de los clubes. No sólo en lo punitivo sino también en la visibilización y la desnaturalización de situaciones que antes se tomaban como “normales”.

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