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    miércoles, 11 de julio de 2018

    La Justicia determinó que Lagostena es culpable del crimen de Érica Soriano


    El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°9 de Lomas de Zamora determinó esta mañana que Daniel Lagostena es culpable del homicidio en concurso ideal con aborto en contexto de violencia de género de Érica Soriano, ocurrido en agosto de 2010.

    Como se trató de un adelanto de la sentencia, los argumentos de la condena y la totalidad de la pena se conocerán en profundidad el viernes 13 de julio. En este caso, la figura legal de "femicidio" no pudo aplicarse porque no existía al momento de cometerse el crimen.

    De esta manera, los jueces Darío Bellucci, Juan Manuel Rial y Victoria Ballve desestimaron tras un mes y medio de audiencias los argumentos de la defensa, que sostenía la presunción de la duda sobre Lagostena porque el cuerpo de Érica nunca fue encontrado.

    La última vez que vieron a Érica Soriano fue el viernes 20 de agosto de 2010 alrededor de las 22. Su familia la esperaba al día siguiente para almorzar, pero nunca llegó.

    Lagostena era su pareja en ese momento y vivían juntos desde hacía cuatro meses. En su primera declaración aseguró que la mujer se había ido de la casa por su propia voluntad el sábado a la mañana.

    En la casa que compartían, sin embargo, la policía encontró la ropa que supuestamente Érica había usado ese día y también su cartera con los documentos. Otro dato relevante fue que Lagostena tenía la chimenea prendida aunque hacían casi 30 grados de calor, y descubrieron en ella fibras de lencería femenina.

    Además, había manchas de sangre que habían sido lavadas debajo de una mesa y las pericias demostraron que correspondían a un ADN de mujer. Una testigo declaró en el juicio que su pareja en ese momento le contó que Lagostena había discutido con Érica, le pegó y ella se golpeó la cabeza contra la mesa de luz y murió. Según esta versión, el principal acusado se habría puesto en contacto con el dueño de un crematorio que era conocido suyo y así hizo desaparecer el cuerpo. (La Nación/ TN)